Mi comentario:
“La alegría del Evangelio llena el corazón y la vida entera de los que se encuentran con Jesús”. Francisco.
«Alegraos siempre en el Señor. Os lo repito, ¡alegraos!» (Flp 4,4).
“El reino de los cielos es semejante a un tesoro escondido en el campo, que al encontrarlo un hombre, lo vuelve a esconder, y de alegría por ello, va, vende todo lo que tiene y compra aquel campo.” (Mt 13:44)
¡Cómo reaccionan las personas del día a día, nuestros vecinos, amigos y familiares o en nuestros encuentros especiales, cuando les hablamos del amor de Dios! Es para describir: unos se agitan y se retuercen; otros se recolocan en su asiento como con calambres; otros se levantan pero siguen oyendo no muy lejos por detrás; otros pasan impávidos sin reacción alguna, en silencio sin decir ni “mu” pero que en su corazón se sienten atraídos por algo, les recuerda algo de su historia de vida y luego hasta te preguntan; otros le salen lágrimas en sus ojos porque les conmueve en su corazón la palabra “amor”, no están acostumbrados a oirla; es verdad que otros se rebelan e intentan acallar, silenciar porque todo lo que huela a Dios o iglesia les incomoda, pero no me importa, no tengo ni miedo ni vergüenza, y nadie me va a quitar mi alegría.
miércoles, 27 de noviembre de 2013
miércoles, 20 de noviembre de 2013
4. Francisco: "El espíritu de la curiosidad nos aleja de la sabiduría y de la paz de Dios".
Mi comentario
"Cordero de Dios que quitas el pecado del mundo, danos La Paz"
¡Qué maravilloso milagro es el sentir y dejarse llevar de La Paz de Cristo! Cómo nos ayuda y nos embebe esa tranquilidad, ese sosiego para discernir qué es lo que nos asemeja a Dios y qué es lo que nos aleja de su persona.
Da sentido a nuestra libertad elegida y responsable, que descansa en un Dios que todo lo puede a pesar de nuestras incredulidades. Tanto lo puede que su atributo mayor no es el amor, ni su misericordia, sino su santa paciencia, que demuestra lo infinito que es su amor.
A veces me entristezco el pensar que mi vida era un transcurrir sin sentir en mi corazón la plenitud de un Dios que me acompaña; creer que por mí mismo resolvía las cosas que acontecían delante de mi rostro. ¡Qué engreído!
martes, 19 de noviembre de 2013
3. Francisco: Nuestro Padre, como un padre con su hijo, nos enseña a caminar
¡Cuánto le cuesta creer a las personas que habitan entre nosotros, que existe un Dios del amor, como un Padre que quiere a sus hijos! ¡Cuánto! Hasta Moisés que conversaba con Yavhé se afanaba en poder ver…el rostro de Dios.
“Entonces Moisés dijo: Te ruego que me muestres tu gloria… Entonces el Señor dijo: He aquí, hay un lugar junto a mí, y tú estarás sobre la peña; y sucederá que al pasar mi gloria, te pondré en una hendidura de la peña y te cubriré con mi mano hasta que yo haya pasado. Después apartaré mi mano y verás mis espaldas; pero no se verá mi rostro”. (Éxodo 33:18-23 LBLA)
Pero la esperanza de un día alcanzar el abrazo de un Padre que nos quiere con locura, no se puede lograr por propia voluntad. Dios que es Padre misericordioso y compasivo, se nos presenta con un corazón de carne en medio del mundo:
2. Francisco: Que los cristianos difundan la sal de la fe, de la esperanzay de la caridad
Comentario:
Esta homilía de Francisco como casi todas, la había seguido antes del verano.
Lo primero que me vino a la mente el concepto de la figura de la Sal fue las palabras siempre presentes de San Pablo: "Vivo yo, pero no soy yo, es Cristo quien vive en mi."
Vivir en Cristo, amar a Cristo, esperar en Cristo, adorar a Cristo, para qué más...es vivir el evangelio con intensidad como si nos fuera la vida en ello, pero con coherencia en nuestro proceder para que no haya equívocos ante los que no creen o no entienden. La Sal la veo como la luz en medio de las tinieblas siempre; ser luz de Cristo para con los demás, porque si la guardamos, qué desperdicio! un amor encerrado no es amor. Un cristiano que vive en la alegría de la fe es un verdadero hijo de Dios nacido desde el bautismo como regalo precioso y gratuito. Alcanzar esa felicidad es la puerta estrecha que muchos no quieren pasar...
Ser luz para con los demás, para las personas de nuestra vida cotidiana, sobretodo la que no nos entienden, pero que sin saberlo ellos, nos necesitan, es la acción más activa de un cristiano: por eso el Papa habla de una iglesia que no puede vivir en una burbuja, encerrada en sí misma; debemos agregarnos como sal en una sociedad vacía, deshumanizada, materialista donde no cabe Dios, porque incomoda...
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