«Sólo cuando EL lloró y fue capaz de llorar, entendió nuestro drama»
¡Qué tiernas las palabras de Francisco!
Me conmueven, no puedo dejar pasarlas de largo.
Poner en nuestra vida el corazón, el alma y hasta las lagrimas de amor hace más presente al Dios vivo.
Porque No hay nada más grande en la vida que sentirse acompañado.
Subir, ascender, ir a escondidas para refugiarse en los brazos del Padre y sólo llorar con El. Llorar como un niño que necesita del calor, y la comprensión de su Padre. Sentir entre lágrimas que El me entiende, y sufre conmigo el dolor de la vida, de un determinado momento de nuestra vida.
Llorar para aprender a amar, sintiendo que se es amado, muy amado por Aquel que lloró primero nuestro dolor.
Llorar para amar,
Porque en el amor sólo vale amar,
Amar para entender, amar para comprender, amar llorando...
amando.




