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martes, 20 de mayo de 2014

Tengo un amigo que me ama y se llama Jesús


 

Sé que a veces quisieras rendirte, sé que a veces piensas que no podrás, que todo está perdido y que sobre todo las fuerzas se te han terminado.
Te he visto llorar cuando te has sentido incapaz, he visto pensativo los últimos días, he visto como has querido disimular que te sientes mal en muchas ocasiones.
Sé que a veces ríes mientras quieres llorar, se que tratas de cuidar tu imagen porque no quieres que los demás dejen de verte como esa persona fuerte que eres.
Sé que tienes muchos conflictos internos, se que a veces piensas que no cumpliré mi promesa, se que a veces piensas que me he alejado de ti y en muchas ocasiones crees que por tus errores no mereces que te conteste.
Yo conozco todo de ti, sé quién eres, conozco tu corazón sincero, sé que muchas veces quisieras ser más fuerte, pero cedes, sé que muchas veces quisieras agradarme, pero fallas en el intento. Te he visto cuando fallas, veo la angustia que hay en tu corazón por haber hecho lo contrario, sé lo arrepentido que estás y sobre todo sé que me amas con todo tu corazón.

Yo lo sé todo, porque morí por ti, porque vivo en ti, porque eres mío, porque a donde vayas te acompaño, y en tus momentos de tristeza y soledad, he estado sentado junto a ti.
Sé que en muchas ocasiones te has olvidado de mí, has pasado en algunos momentos de tu vida sin comunicarte conmigo, pero aun así, yo te sigo amando porque mi amor por ti es eterno. Yo te espero cada mañana al despertar, te acompaño en tu diario andar, te cuido, te protejo y cada noche estoy ansioso por escucharte hablarme y aunque a veces el cansancio o el stress del día te ganan la partida, estoy allí para cuidar tus sueños y darte el descanso que necesitas, soy Fiel a ti, porque te lo prometí, nunca te he dejado ni lo haré, por favor, no me dejes tu, quiero que me acompañes por toda la eternidad, quiero escucharte hablarme con esa sinceridad que lo sabes hacer.
Anhelo oírte cantar, me fascina oír tu voz sincera; cuando esas lágrimas de gozo salen de tus ojos son mi alimento, puedo verte feliz verdaderamente cuando te rindes a mí, esos momentos íntimos que hemos pasado son los mejores que seguramente has vivido, y en cada uno de ellos te he recordado lo mucho que te amo y lo mucho que estaré siempre contigo.
¡Vamos! No te rindas ahora, yo he prometido estar contigo siempre, no te dejare, ni te desamparare, ¡Levántate! Vuelve a comenzar, porque yo te mostraré cosas grandes y maravillosas que aún no has visto, sólo sigue luchando, jamás creas que estás solo, ni mucho menos que te abandonaré, Yo jamás te dejaré.
Hoy solo quería recordarte lo valioso que eres para mi, ¿Te sorprende?, ¿Por qué? Solo quiero mostrarte que no me he olvidado de ti, que para mi eres mi especial tesoro, la niña de mis ojos, te veo y sonrío, porque veo en ti lo que tú no puedes ver aún, lo que tengo preparado para ti es algo más maravilloso de lo que en algún momento pensaste, porque te amo, porque vales mi sangre.
Yo solo quiero pedirte que te levantes y luches, no te des por vencido, no te rindas, que las presiones de la vida no te derroten, que las circunstancias que estas pasando no te desanimen, si me tienes a mí de tu lado, entonces ¡Vamos a vencer!, tu eres victorioso en mí, porque yo te he dado la victoria, no le temas al mundo, porque Yo ya lo he vencido.

¡Levántate y Lucha!, muéstrame que me amas luchando, yo estaré allí para sostener tus brazos, para darle fuerza a tus piernas para no dejarte caer, para respaldarte en la batalla, solamente ¡Levántate y Lucha!

Tranquilo, solo déjame abrazarte, déjame hacerte sentir que soy Yo quien está a tu lado en este momento, quiero que sientas lo mucho que te amo y lo mucho que estoy dispuesto a hacer en ti, si me lo permites.

Déjame acariciar tu cabello, déjame recostar tu cabeza en mi hombro, déjame cubrirte en un abrazo, besarte la frente, verte a los ojos y decirte: “No te voy a dejar nunca”.
Te amo y siempre estaré allí a tu lado

Con el amor más puro que pudiera existir.

Vía, 5 minutos a solas con Jesús.





 


sábado, 10 de mayo de 2014

Vivir en Cristo.




"¿Qué significa construir vuestra vida en Cristo? Significa dejaros comprometer por su amor. Un amor que pide coherencia en el propio comportamiento, que exige acomodar la propia conducta a la doctrina y a los mandamientos de Jesucristo y de su Iglesia; un amor que llena nuestras vidas de una felicidad y de una paz que el mundo no puede dar, a pesar de que tanto la necesita. No tengáis miedo a las exigencias del amor de Cristo. Temed, por el contrario, la pusilanimidad, la ligereza, la comodidad, el egoísmo; todo aquello que quiera acallar la voz de Cristo que, dirigiéndose a cada una, a cada uno, repite: “Contigo hablo, levántate” ( Mc 5, 41).
Mirad a Cristo con valentía, contemplando su vida a través de la lectura sosegada del Evangelio; tratándole con confianza en la intimidad de vuestra oración, en los sacramentos, especialmente en la Sagrada Eucaristía, donde El mismo se ofrece por nosotros y permanece realmente presente. No dejéis de formar vuestra conciencia con profundidad, seriamente, sobre la base de las enseñanzas que Cristo nos ha dejado y que su Iglesia conserva e interpreta con la autoridad que de Él ha recibido"
(San Juan Pablo II)

lunes, 5 de mayo de 2014

La vida Eterna en mi vida actual



Pero ¿qué es lo que me mueve a hacer estas cosas que uno antes no hacía, o al contrario, porqué uno ya no hace cosas que antes hacía con total normalidad, como si sólo existiera yo como centro de mi vida?¿Cuál es la dinámica que se mueve en mi vida, en mi vida interior, en la vida interior de cada uno de nosotros?¿Porqué se produce este sentimiento de sentirse empujado, arrastrado para querer estar siempre con Jesús? Porque lo peor que le podemos devolver a Dios es pensar que todo se consigue con nuestro propio esfuerzo, con sólo mis méritos.

Hay una cita que me siento tremendamente identificada con ella; es ejemplo de lo que ocurre en mi vida de fe, y nos ocurre a todos en nuestra vida personal, en nuestro tiempo de dedicación para mejorar todos los días como verdaderos discípulos de Cristo.
Fíjesen en estas palabras de Benedicto XVI en una homilía, refiriéndose a San Agustín.

Dice Ratzinger: "Unas palabras del sermón de San Agustín donde me parece extraordinariamente clara la dinámica interna de lo que significa esperar la vida en Cristo, vivir eternamente con El en medio de la vida actual"
(una frase algo larga pero nuestro coeficiente intelectual puede cogerlo no?. Vivir esperando la vida eterna, cuál es el motor que mueve esa dinámica, eso de esperar la vida con Cristo, a partir de ese injerto para esperar la vida eterna hoy.)

Y la cita de San Agustín es esta:

"Una joven dice tal vez a su prometido: no te pongas ese abrigo. Y él no se lo pone.

Le dice durante el invierno: Preferiría que fueras con una túnica corta".