miércoles, 16 de enero de 2013
Algo me dice El evangelio de hoy (Mc 1,29-39)
Texto del Evangelio (Mc 1,29-39): En aquel tiempo, Jesús, saliendo de la sinagoga se fue con Santiago y Juan a casa de Simón y Andrés. La suegra de Simón estaba en cama con fiebre; y le hablan de ella. Se acercó y, tomándola de la mano, la levantó. La fiebre la dejó y ella se puso a servirles.
Al atardecer, a la puesta del sol, le trajeron todos los enfermos y endemoniados; la ciudad entera estaba agolpada a la puerta. Jesús curó a muchos que se encontraban mal de diversas enfermedades y expulsó muchos demonios. Y no dejaba hablar a los demonios, pues le conocían.
De madrugada, cuando todavía estaba muy oscuro, se levantó, salió y fue a un lugar solitario y allí se puso a hacer oración. Simón y sus compañeros fueron en su busca; al encontrarle, le dicen: «Todos te buscan». El les dice: «Vayamos a otra parte, a los pueblos vecinos, para que también allí predique; pues para eso he salido». Y recorrió toda Galilea, predicando en sus sinagogas y expulsando los demonios.
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Buscar a Cristo............. La realidad es que Jesús ya nos ha encontrado, algunos mucho antes que a mi que soy de los cursillistas mas nuevos de febrero de 2010, pero hay que seguir buscando en cada momento de nuestra vida, descubrir las huellas de lo divino escondidas en todos los aspectos y situaciones de nuestra vida, que suelen esconderse en las cosas mas pequeñas y nimias, en situaciones casi desapercibidas. Podemos buscar a Dios cuando tenemos problemas, para que nos vayan mejor las cosas, o cuando estamos enfermos para recuperar la salud. Eso no está mal, lo oigo mucho en nuestras reuniones de grupo de nuestras ultreyas. Personas mayores, demasiadas tal vez, donde su vida gira con las limitaciones físicas, de la vista, del oído, de nuestras piernas... y donde Cristo aparece muy de vez en cuando en mis abrazos...
Creo que poco a poco debemos purificar nuestra búsqueda, indexar nuestra mirada y nuestro corazón, y descubrir a Dios en todo. Buscarle solamente porque es Dios, por nada más. Y es todo lo que debemos necesitar...para qué más.
Y descubriremos a Dios en las dificultades, en los problemas, en los gozos y esperanzas de cada día.
Pero para mi buscar a Dios en el hoy sube nuevos escalones, duros, muy duros: entre nuestros enemigos y entre la gente que no nos acaba de caer bien o no nos entiende. Algunos cursillistas me dicen lo difícil que es "aguantar a tu vecino" .
Mi alma se retuerce cuando busca a Dios aunque eso me lleve a la incomodidad, aunque nos duela como dice la Santa Teresa y nos desestabilice nuestras seguridades o suponga esfuerzo, mucho esfuerzo.
Pero ¡qué bien sabe y qué a gusto se queda uno en ese esfuerzo! cuando reconoce la sonrisa del Señor en las caras de esas personas, en el amor que das a pesar del mal presente.
Buscar a Dios porque es Dios, por nada más. Ni por consuelos, ni por fortuna… Sólo Dios basta. Y sin duda encontraremos consuelo: abrazar gozosamente las dificultades, en definitiva abrazar y coger a rastra y con gozo nuestra cruz.
María nuestra Madre encontró al Hijo de Dios desnudo en su regazo, no tenía nada que darle en lo humano y se lo dio todo. Que como ella busquemos a Cristo, nos encontremos con Cristo, amemos a Cristo, adoremos a Cristo, esperemos a Cristo y ¡qué gozo! como cursillistas ¡anunciemos a Cristo!
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