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lunes, 28 de enero de 2013

Mi Rollo- feb.2012

Buenas noches. Mi nombre es Eduardo, tengo 46 años, estoy casado... soy del cursillo 142 de febrero de 2011.

Estoy muy contento de estar aquí. Y ya me quemaba un poco esto del rollo; creo que ya me tocaba y así mi madre también me acompaña. He ido guardando en mi corazón cada una de mis vivencias en las ultreyas; si ya fue una sorpresa lo del cursillo con su cuarto día, las Ultreyas han sido para mi, un regalo. Yo así lo he saboreado y me han ayudado a dar testimonio de ello en mi vida diaria, con mi mujer y mis hijos, con los amigos, en el trabajo...
Ya en la "película de mi vida" en el jueves aquel por la noche, no solo pensaba en mis miserias y debilidades, pensaba en cómo el Señor me ha ido creando el camino hasta llegar aquí. Dios seguro que tenia un plan de amor, ya que «Dios es amor». Aunque es verdad que la dureza de la vida hace que algunas veces no lo sepamos descubrir. Por eso es importante valorar las Ultreyas. Esa es mi santa alegría que quiero compartir.


2.- MI TIME-LINE

En mi vida mi experiencia en Cristo, comienza realmente en mi matrimonio, en estos últimos 13 años. Los mejores momentos de mi juventud se centraba en el ambiente religioso del colegio CLARET. Allí con mi cura José Luis con 14 años me enseñaba a ver que Dios es Padre y que su hijo Jesús es mi amigo que me quiere. Fue un gran descubrimiento para mi. Jose Luis fue mi confesor, mi maestro, mi amigo. En mis ejercicios espirituales con él aprendí que con el Señor se puede tener una relación de tu a tu. El y yo, solamente.


Ya luego después de mi confirmación y mi llegada a la Universidad, ya no estaba en ese ambiente religioso, y predominó los objetivos del yo: la carrera, ser una persona del mundo y con mis circunstancias.
Ya mas adelante en estos últimos 13 años lo que descubrí fue la oración con ese Padre. Y lo que aprendí poco a poco con las oraciones no era el decir frases tras frases una tras de otras, sino a hablar con Dios y escucharle a El, poniéndome objetivos y compromisos, cogiendo un trozo de cielo en mi y llevarlo a mi vida diaria. La muerte de mi padre que en paz descanse no creó ningún muro hacia Dios, al revés fortaleció más mi relación con El. Me volqué más en la familia, la valoré mucho más.

La oración me comprometía a estar con El mas a menudo, por ejemplo dejando de hacer cosas entre semana para ir a misa. Antes iba solo a la Catedral, y ahora el Señor me acompaña para que este con Anita, con Blanca, Yeyita y Dionisio.

Con la oración, antes iba a la parroquia solo con mi familia y ahora voy con la familia de Tomi, Octavio, con la comunidad, y participamos mucho más en común con Cristo, en nuestras pocas reuniones de grupo, que seguro se fortalecerán.

O, por ejemplo, antes me encerraba en mi cuarto a orar, y con la oración después me sacrificaba en subir a la montaña como hacia el Señor para encontrarme con Dios allá arriba y hablar con El.

Ese es el milagro de la Oración, del descubrimiento de la Palabra.

Antes estaba solo en un desierto personal y ahora el Señor me buscó un mar, un mar de alegría y esperanza.
Todos esos años de soledad en ese desierto personal, de esfuerzo, de poco a poco renuncias, el Señor me ha colmado todas las expectativas. El año 2011 ha sido un año maravilloso, apasionante, de encuentros, de gratitud y de felicidad. El conocer cómo ser feliz ha sido un ejercicio largo y duro, de renuncias, de muchas renuncias. Y Cristo ha tenido mucho que ver.

El Señor no decepciona nunca y atiende nuestras peticiones, las que el considera mejor para nosotros. Todos estos años pasados han sido de búsqueda, quizás para dejar atrás cosas que me sobraban, pero este año 2011 ha sido el año del descubrimiento, de la palabra y el inicio del caminar juntos, un inicio de la acción.

Y vosotros Hoy también formáis parte de todo ello. Por eso GRACIAS. Y también a Tomi que me acompañó a romper esta soledad.

Antes me decía, que daba gracias a la vida por estar donde estaba, pero esa misma vida era la que me alejaba de la realidad, de la VERDAD. Ahora doy gracias a Dios por darme el don de amar la vida aprendiendo a amarlo a El, en mi soledad primero, en mi desierto particular con el Señor y luego buscándolo en las personas como vosotros, en la parroquia, en mi familia, en mis amigos... ser mejor cristiano, es un esfuerzo que vale la pena.
Pero yo le doy gracias al Señor por darme la oportunidad de llegar aquí.

...ya lo expliqué en mi carta del cuarto día que algunos conocéis. En ella decía:

"...que tenia el don de la oportunidad, la oportunidad que me daba el Señor. Estoy seguro que lo poquito que le he dado al Señor en todos estos años de oraciones, ofrecimientos, vida parroquial, estaban dirigidas para completarlas y continuarlas mejor en estos tres días de convivencia. O tal vez en el momento que estuve con mis hermanos de grupo de rodilla delante del Sagrario. Fue un momento muy intenso, sincero y de piedad, como nunca. Todas mis culpas se quedaron atrás. Quería que mi corazón fuera Su habitación perpetua y que mi conversación Le fuera agradable. Mis sentimientos por la comunidad y con Cristo llegó a su plenitud. Ya no quería salir y lo quería dar todo al Señor."

Y de ahí salió mi compromiso... mi promesa.
Os voy a contar cómo llegué aquí, y que tiene que ver con esa promesa de aquel sábado noche de febrero, mucho antes de encontrarme con Tomi: “Hace ya años, fui a ver a una persona al hospital, era mi suegro que se moría, y me acuerdo ahora que no le supe hablar de Dios, todavía seguía en mi desierto personal. Pero recuerdo que cuando me despedí y salí de la habitación subí a la capilla y me quedé un rato rezando y una monja me vio solo y me regaló un libreto.”

En ellas se decían cosas maravillosas que me iluminaron y me dieron esperanza para seguir insistiendo.

Las 15 Oraciones, No eran sólo palabras dictadas a la Santa por Nuestro Señor Jesucristo. En sus promesas decía: si las rezas, te defenderé contra graves tentaciones; preservaré y guardaré tus 5 sentidos; Reza durante un año completo las 5480 oraciones con sus 15 Padre Nuestros y 15 Ave María para venerar mis heridas y te recompensaré. Y así, hasta 21 Promesas.

Yo me agarré fuertemente a estas oraciones y me dejé llevar. Me enseñaron a evitar cosas que antes hacia y hacer otras que antes no hacia. Empecé a huir de las conversaciones, muy numerosas en mi entorno, donde se hablan de personas que no están presentes; a hablar de los demás, para justificarme a mi mismo. Se que esas cosas solo me hacen alejarme de Dios, porque no pertenecen a El sino al mundo.
pero en el Libro de Las Revelaciones a Santa brigida descubrí el tu a TU con el Señor, de esta manera:

""Yo soy el Creador del Cielo y de la tierra, uno en divinidad con el Padre y el Espíritu Santo. Yo soy el que habló a los profetas y patriarcas, y a quien ellos esperaban. Para cumplir sus deseos y de acuerdo con mi promesa, tomé carne sin pecado ni concupiscencia, entrando en el cuerpo de la Virgen, como el brillo del sol a través de un clarísimo cristal. Igual que el sol no daña al cristal entrando en él, tampoco se perdió la virginidad de mi Madre cuando tomé la humana naturaleza. Tomé carne pero sin abandonar mi divinidad. Pero tú, a quien he elegido para mí y con quien hablo en el Espíritu, ¡ámame con todo tu corazón, no como amas a tu hijo o a tu hija o a tus padres sino más que cualquier cosa en el mundo! Yo te creé y no evité que ninguno de mis miembros sufriera por ti. Aún amo tanto a tu alma que, si fuera posible, me dejaría ser de nuevo clavado en la cruz antes que perderte. Imita mi humildad: Yo, que soy el Rey de la gloria y de los ángeles, fui vestido de pobres harapos y estuve desnudo en el pilar mientras mis oídos oían todo tipo de insultos y burlas. Antepón mi voluntad a la tuya porque mi Madre, tu Señora, desde el principio hasta el final, nunca quiso nada más que lo que yo quise. Si haces esto, entonces tu corazón estará con el mío y lo inflamaré con mi amor, de la misma forma que lo árido y seco se inflama fácilmente ante el fuego. Tu alma estará llena de mí y Yo estaré en ti, todo lo temporal se volverá amargo para ti, y el deseo carnal te será como el veneno. Descansarás en mis divinos brazos, donde no hay deseo carnal sino sólo gozo y deleite espiritual. Ahí, el alma, colmada tanto interior como exteriormente, está llena de gozo, no pensando en nada ni deseando nada más que el gozo que posee. Por ello, ámame sólo a mí y tendrás todo lo que desees en abundancia. ¿No está escrito que el aceite de la vida no faltará hasta el día en que el Señor envíe lluvia sobre la tierra según las palabras del profeta? Yo soy el verdadero profeta. Si crees en mis palabras y las cumples, ni el aceite ni el gozo ni la alegría te faltarán jamás en toda la eternidad.""

Lo veis: Yo buscaba un desierto... pero el Señor me buscó un mar, un mar de alegría y esperanza.
En mi juventud, Conseguí casi todo lo que me propuse: luchar por sacar una carrera para conseguir cosas, muchas cosas, y luego vino una familia, una casa... pero en los avatares de mi Yo, me daba cuenta que necesitaba girar mi vida hacia el Señor. Porque me daba cuenta que había amor en mi vida, felicidad y yo quería que el Señor participara en esa vida: un amor humano, familiar, custodiado y protegido por el amor divino. Pero estaba solo, y en ese desierto personal no tenía capacidad para entender qué quería el Señor de mi. No estaba en comunidad, no la conocía, pero yo quería estar con EL, quería que fuera Dios para mi. Con el mismo esfuerzo que me dio para sacar adelante todas estas cosas, también ese esfuerzo me sirvió para encontrarme con El.

En esos momentos de mis primeras oraciones, Dios Padre me preguntaba si lo quería amar y yo muchas veces solo lloraba con él a lágrima viva. Y ahora, mirando a Cristo crucificado en mi parroquia, en la Catedral con mi Anita, Yeyita, Blanca y Dionisio, aprendo la verdad de mi sentido de vida.

Solo quería rezar porque entendía que era en ese momento la mejor forma de poder agradar a Dios. No me iba nada lo de rezar. Lo veía un esfuerzo muy grande, ridículo seguro para mi entorno. Pero me dejé llevar... Tenia que aprender a renunciar de mi mismo para mejorar.

Por eso, en todas estas Ultreyas, muchos días llegaba a casa y guardaba en mi corazón muchas cosas vuestras y las trasladaba a mi experiencia de vida.
Y cuando salgo por esa puerta muchas veces he salido contento y dando gracias a Dios por darme esta oportunidad. Me daba cuenta que JESÚS no me ama por ser especial.....ahora me siento ESPECIAL....porque sé que JESÚS me ama.

Toparse con El, me ha ayudado a centrar mis pensamientos, con mi mujer, con mis hijos, en mi trabajo, con mis amigos, con ustedes....

Y llegaba a casa exultante de alegría y como casi todos los días, subo a rezar con mis hijos allí en sus cuartos... Mi hija Andrea me preguntaba: papá ¿porqué estás tan contento? y le explico: porque...

1.- estos días papá ha estado triste y preocupado por el trabajo, las cosas no salen como papa quiere, pero hoy Nicolás vino a mi, me dio un abrazo y me dijo que me quería...

2.- ...y a mi hija Andrea le expliqué que, José Miguel, en la lectura me ha enseñado que hay que insistir, y perseverar en el Amor de Dios, "Porque no hay mayor satisfacción y felicidad que cuando aprendemos a permanecer en el amor de DIOS, cumpliendo sus mandamientos".
3.- Y a mi hijo Alejandro le decía que no se avergonzara de llevar su cruz en el pecho aunque sus compañeros del cole no le comprendieran. Y yo le decía que Hoy había conocido a Juan y Miguel que están orgullosos de seguir a Cristo, con descaro sin avergonzarse pero con humildad.

4.- Y así con muchos de vosotros. Me habéis enseñado a escuchar a las personas, a tomarles en cuenta, a ser dulces con ellos, mirarles con otros ojos, a esforzarme para entenderles en mi trabajo, con mi mujer y mis hijos, a mis amigos a pesar de que ellos no me comprendan, pero a estar con ellos para que tengan una pequeña lampara donde ver algo de Dios. Y ahora hasta me quieren mas...
Ese mismo día le expliqué orgulloso a mis hijos lo que es la Navidad. Pero después me di cuenta en esa película de mi vida, de una cosa en la que yo me veía reflejado: No es sólo, lo que se ve, sino lo que ya no está: las Tejas. —el ejercicio de echar fuera los impedimentos —el tejado— que nos impiden verle. Yo necesité retirar tejas, de mis prejuicios, de mis comodidades, de mis ocupaciones, de las desconfianzas, de mis ausencias que son un obstáculo para “mirar de tejas arriba”. Por lo pronto lo que ha conseguido el Señor es una familia cristiana, mi encuentro más importante con Cristo y una apertura hacia los demás en Comunidad.

Mi Fe es mi esperanza,

POR ESO JESUS, YO CONFIÓ EN TI

DE COLORES.








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